La patología tiroidea afecta a un porcentaje importante de la población de diferentes maneras: aumento del tamaño de la glándula tiroides (bocio), nódulos tiroideos benignos o malignos, o una glándula tiroides hiperactiva. Algunas afecciones tiroideas se pueden tratar con medicamentos, pero otras necesitan un tratamiento quirúrgico para su solución definitiva.
Las paratiroides son cuatro glándulas que se encuentran en el cuello y producen la hormona paratiroidea, que ayuda al cuerpo a mantener el equilibrio entre el calcio y el fósforo. Si estas producen cantidades excesivas o muy bajas de hormonas el equilibrio puede verse alterado. En el hiperparatiroidismo, los niveles de calcio en la sangre aumentan. Los síntomas son varios, entre ellos sufrir una fragilidad en los huesos que puede causar su frágil rotura, cálculos renales, orina excesiva, dolor abdominal, cansancio o debilidad, depresión o falta de memoria, dolor en los huesos y articulaciones, náuseas, vómitos y pérdida del apetito. El tratamiento consiste en la estirpación de la glandula aumentada de tamaño y actividad.