Los quistes sebáceos
son nódulos firmes, habitualmente subcutáneos, con forma de cúpula, de color amarillento pálido y un tamaño entre 0,5 y 5,0 cm. Son algo móviles, pero se encuentran adheridos a la piel a través de un punto pequeño que representa el folículo a partir del cual se desarrolló el quiste.
Los quistes sebáceos inflamados aparecen calientes, rojos, tumefactos y dolorosos a la palpación.
El diagnóstico se realiza por la clínica y la cirugía es el tratamiento de elección, mediante una escisión quirúrgica completa del quiste.