La incontinencia fecal supone la incapacidad para retener los gases y/o el material fecal hasta que su expulsión sea socialmente aceptable. La frecuencia en la literatura oscila entre el 1-7,4% en la población general y en ancianos llega al 25%. Podemos distinguir tres tipos de incontinencia.
Incontinencia pasiva: la pérdida de heces o gases se produce de forma inconsciente. Esto es debido a una pérdida de percepción y/o mal funcionamiento de los reflejos rectoanales con o sin disfunción esfinteriana.
–Urgencia defecatoria: la pérdida de heces se produce a pesar de que el paciente quiere evitarla, obligándole a ir corriendo al servicio. Esta es debida predominantemente a una disrupción esfinteriana.
– Soiling o ensuciamiento: es una pérdida indeseada de heces, a menudo relacionada con los movimientos intestinales. Generalmente es debido a una incompleta evacuación o a una alteración de la sensibilidad rectal. También esta condición es vista de forma transitoria, tras una esfinterotomía o una hemorroidectomía.